lunes, 5 de abril de 2010

Sabado de Gloria. ¡Aleluya! !Resucito¡


"Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso".


Durante el Sábado Santo la iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su Pasión y Muerte, y se abstiene del sacrificio de la Misa, quedando por ello desnudo el Altar hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la Resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los 50 días del tiempo pascual.


Según una antiquísima tradición, ésta es una noche de vela en honor del Señor (Ex 12, 42). Los fieles, tal como lo recomienda el Evangelio (Lc 12, 35ss), deben asemejarse a los criados que, con las lámparas encendidas en sus manos, esperan el retorno de su señor, para que cuando llegue les encuentre en vela y los invite a sentarse en su mesa.


La celebración litúrgica del caso es la màs importante de todo el calendario cristiano, por cuanto podremos afirmar: ‘‘¡Cristo ha resucitado!, ¡Vive! y está presente entre nosotros’’.


¡ALELUYA! REALMENTE HA RESUCITADO...!

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